Fanfy
.studio
Загрузка...
Фоновое изображение
← Назад
0 лайков

Online

Фандом: BTS, Streamers

Создан: 01.01.2026

Теги

ДрамаЮморПовседневностьРеализмПриключенияКроссоверСтёбCharacter study
Содержание

El Caos de los Idiomas: Un Encuentro Inesperado


El aire en Madrid era una mezcla embriagadora de aromas a café, churros y el inconfundible perfume de la emoción. Las calles, un laberinto de historias antiguas y modernidad vibrante, se agitaban con el pulso de la tarde. Turistas de todas partes se movían como un río multicolor, sus voces creando una sinfonía de lenguas desconocidas. El sol, un pintor experto, bañaba los edificios con tonos dorados y rojizos, mientras una brisa suave susurraba secretos entre los adoquines. Era un día como cualquier otro, y a la vez, el preludio de algo extraordinario. Dos vidas, hasta entonces distantes, se acercaban sin saberlo, sus caminos a punto de entrelazarse en un baile de casualidades.

Jeon Jungkook había aterrizado en Madrid con la discreción de un fantasma. La operación secreta, orquestada por HYBE, había sido un éxito rotundo: seguridad invisible, traslados silenciosos, un apartamento que, aunque modesto por fuera, era un santuario de paz en su interior. Apenas cruzó el umbral, soltó su mochila y se miró en el espejo, un reflejo de cansancio y una chispa de anticipación. —Necesito salir —murmuró para sí mismo, la mezcla de esperanza y ansiedad bailando en su pecho. Hacía meses que no caminaba libremente, sin la constante vigilancia de cámaras o la presión de horarios. La libertad, tan anhelada, ahora lo abrumaba ligeramente. Al salir a la calle, el frío lo golpeó, una sensación que, extrañamente, le agradó.

La ciudad lo recibió con un caos hermoso. El español, hablado a toda prisa, le sonaba como una melodía exótica. Niños correteando, mesas de café desbordándose sobre las aceras, carteles con mensajes en un alfabeto misterioso. Jungkook sacó su celular, su fiel traductor en mano, y comenzó a descifrar el mundo que lo rodeaba. Demasiado concentrado en cada palabra, en cada frase, como si el simple acto de entenderlo todo, lo hiciera suyo.

"Se ruega no apoyar objetos." → "Rogamos no apoyar los objetos."

—Ah... eso sí tiene sentido —murmuró, sintiendo un pequeño logro.

"Oferta: churros y chocolate." → "Oferta: palos de masa y chocolate."

—¿Palos? —Se rió por lo bajo, la imagen de palitos de masa fritos revoloteando en su mente.

"Café para llevar." → "Café para llevarse."

—¿Llevarse a dónde? —susurró divertido, su curiosidad infantil aflorando.

A veces, alguna palabra en inglés se colaba en las conversaciones a su alrededor, y él lograba captar la idea general. El resto del tiempo, confiaba en su traductor, un compañero inconstante que fallaba más de lo que acertaba, pero que, sorprendentemente, no empañaba su disfrute. Se sentía libre, protegido por el anonimato de la multitud, caminando sin prisa entre colores vibrantes y sonidos nuevos. Cada pocos pasos, se detenía. Observaba una fuente, una panadería con su dulce aroma, una pareja que reía, un hombre mayor dibujando en un cuaderno. Todo le parecía precioso, cálido, tan diferente a la vida controlada que solía llevar. Incluso se permitió sonreír bajo su mascarilla. Madrid lo acogía, sin preguntar quién era o a qué se dedicaba.

En otra parte del centro, no muy lejos de Jungkook, Alexis Maldonado, conocido como Quackity, caminaba envuelto en un torbellino de ruido, risas y cámaras. A su lado, Rubius se quejaba porque Roier no dejaba de grabarlo desde su "mal ángulo", un drama recurrente. Ibai, con la paciencia de un santo, intentaba explicar una ruta que nadie, ni siquiera él mismo, parecía seguir. Mientras tanto, Spreen, con su humor peculiar, imitaba sonidos de gallina cada vez que alguien soltaba una tontería.

—Bro, bro, bro, mirad esa calle —dijo Rubius, señalando una avenida con edificios impresionantes—. Está bellísimo, para foto, para video, para quedar épico.

—Cállate, cabrón —soltó Roier, sin dejar de grabar—. Si tú posas parece anuncio de funeraria.

—¡EH! —Rubius le soltó un golpe juguetón en el hombro, mientras Alexis soltaba una carcajada—. ¡Alexis, grabaaa, esto es oro!

Alexis caminaba de espaldas, su cámara enfocando el caos controlado de sus amigos, reaccionando con su humor característico. —Chat, estamos oficialmente perdidos —dijo sonriendo, su voz resonando en el micrófono—. Ibai dice que sabe dónde estamos pero yo creo que nos va a llevar a Portugal.

—¡QUE NO ESTAMOS PERDIDOS! —defendió Ibai, alzando los brazos con dramatismo—. Yo viví aquí, respeto, eh.

—Sí, pero como hace diez años, boludo —respondió Spreen, sin perder la oportunidad de molestar.

Las cámaras capturaban cada segundo de su aventura. Madrid parecía diseñada para ellos: calles amplias, colores cálidos, gente que pasaba sin interrumpir, un ambiente perfecto para grabar contenido sin filtros ni presiones. Hacían bromas, improvisaban sketches ridículos frente a la cámara y se burlaban del acento madrileño, intentando imitarlo y fracasando estrepitosamente, para deleite de su audiencia.

Mientras Alexis reía con sus amigos, un Jeon Jungkook muy encapuchado doblaba la esquina justo detrás de ellos, absorto en la tarea de traducir un mapa turístico que, según su traductor, indicaba la "Puerta del alcohol". Jeon frunció el ceño. — ¿Alcohol...? No creo que sea eso... —Se dijo a sí mismo, pero decidió dejarlo de lado por ahora.

Jungkook caminaba distraído, su mirada fija en otro cartel que prometía "Ofertas de temporada". Alex, por su parte, leía mensajes en su celular, respondiendo con un gesto divertido a algo en el grupo de chat. Ninguno de los dos alzó la vista. Ninguno escuchó los pasos del otro acercándose, cada vez más cerca.

Hasta que sucedió.

Se estrellaron.

Las piernas de Alexis flaquearon. Antes de caer hacia atrás, Roier lo detuvo con un agarre firme en la cintura. —Cuidado, mi amor —soltó en broma, antes de soltarlo y reír. Los demás del grupo, por supuesto, seguían grabando. Después de todo, era contenido; esencial para aquellos que disfrutaban de estas interacciones entre ellos.

Por otro lado, Jungkook estaba visiblemente ansioso. No entendía lo que decían, y la cámara lo enfocaba más de lo que le gustaría. Como resultado, balbuceó inconscientemente en coreano. —Ah, mil disculpas... No iba prestando atención a mi camino... ¿Te encuentras bien?

Alex, quien no entendió nada, solo se limitó a parpadear confundido un par de veces. —Emm... ¿qué estás diciendo? —preguntó en español, sin prestar mucha atención. —Disculpa... ¿No entendí, es coreano? ¿Chino? —Esta vez, preguntó en inglés, porque, claro, si era alguien extranjero, debía saber inglés, ¿verdad?

Jungkook se sintió inquieto. Definitivamente, no había sido una buena idea hablar, ya que se dio cuenta de inmediato de que no lo entendían. Sin embargo, en ese preciso momento, miró a su alrededor: cámaras, celulares grabando, gente riendo, luces, micrófonos improvisados. —Mierda... Demasiada atención. Demasiado peligro. —Y en medio de todo ese ajetreo, trató de decir algo en inglés. —I... I'm sorry... phone... distracted... you... okay? (Yo... lo siento... teléfono... distraído... ¿estás... bien?)

Alexis abrió los ojos y soltó una risa ligera. —Yeah, yeah, I'm fine, don't worry, bro. (Sí, sí, estoy bien, no te preocupes hermano.) —respondió amablemente, sin sospechar nada.

Pero Jungkook no podía quedarse. No con tantas cámaras. No con tantas personas mirándolo. Otra vez en coreano, murmuró: —Perdón... perdón... de verdad... —Se inclinó 90 grados en una reverencia rápida, torpe, casi chocando con otro turista que pasaba. Antes de que Quackity pudiera decir algo más, Jeon dio media vuelta y desapareció entre la gente, caminando rápido, casi corriendo, con la capucha baja y el corazón en la garganta.

No había silencio en ninguna parte del backstage. Era como si cada pared, cada cable, cada lámpara y cada pasillo vibraran con un caos particular, una energía que solo existía en grandes eventos donde demasiada gente importante corría, gritaba o simplemente trataba de no perder la cabeza. Quackity estaba en su camerino apenas treinta segundos cuando ya alguien golpeaba la puerta con insistencia. —¡¿DÓNDE ESTÁ EL GRUPO 3?! ¡QUE NO VEO A NADIE! ¡ME VA A DAR ALGO, DE VERDAD!

Rubius, con una desesperación casi filosófica, buscaba su tarjeta de acceso debajo de una mesa. —Lo juro... la tenía hace un minuto... ¿puede un adulto ingerir sin querer una tarjeta? ¿Es posible eso científicamente?

A pocos metros, Spreen sostenía un plato lleno de snacks con un letrero gigantesco de "NO TOCAR". —No sabía que decía eso... —mintió con la boca llena, los cachetes hinchados.

Roier, completamente concentrado en arruinarle la vida a Quackity mientras este trataba de firmar documentos, susurró cerca de su oído: —Aleeexis... ¿y si el encapuchado te viene a salvar otra vez hoy? —haciendo que Quackity se sobresaltara.

—ROIER, TE JURO QUE... —Pero nunca terminó la frase. Una maquillista apareció como una ráfaga y lo atrapó por los hombros. —Alexis, siéntate YA, tienes diez minutos para estar listo. —Lo empujó a una silla frente al espejo mientras él intentaba continuar con su frase anterior. —Sí, sí, pero tengo que firmar unos papeles y...

—¡ALEXIS! ¡FIRMA ESTO YA! —gritó alguien desde otro pasillo.

Quackity cerró los ojos, respiró hondo y abrió su celular para una transmisión rápida. —Chat... estoy rodeado de caos... no sé por qué acepté esto... literalmente estoy temblando... —dijo, mientras de fondo se escuchaba: —¡SPREEN! ¡DEJA ESA COSA, QUE NO ES COMIDA!

El chat explotó con risas. La maquillista le acomodó el fleco con cuidado bajo su característico gorro y de repente soltó: —¿Y si hoy te enamoras, eh?

Quackity soltó una risa automática que se deshizo de inmediato cuando una imagen se le clavó en la memoria: manos sujetando su cintura, una voz suave pidiendo perdón, una respiración temblorosa bajo aquella mascarilla contra su oreja.

Antes de que pudiera procesar algo más, la puerta se abrió de golpe. —¡ALEXIS, TE JURO QUE ES TU TURNO EN CINCO MINUTOS! —gritó Roier, entrando sin tocar, como siempre.

—¿CÓMO QUE CINCO MINUTOS? —bufó Alex, levantándose de golpe, el caos del backstage engulléndolo por completo.

Las luces golpeaban la noche madrileña con una intensidad casi teatral, bañando la alfombra roja en destellos que se mezclaban con el griterío constante de la multitud. Las vallas estaban repletas de fans que levantaban pancartas, luces de celulares, dibujos, peluches y carteles con chistes internos... un océano caótico que vibraba con pura euforia digital. Drones sobrevolaban en patrones perfectos, iluminando la gran entrada del estadio, donde la transmisión oficial ya llevaba minutos calentando motores. Los presentadores caminaban de un lado a otro, ajustándose el auricular, limpiándose el sudor del nervio y repitiendo sus líneas sin que nadie lo notara. Finalmente, la cámara principal entró EN VIVO.

—¡Muy buenas noches a todos! —saludó la presentadora, con un brillo en los ojos que solo se ve en noches irrepetibles—. Estamos aquí, desde Madrid, en el evento más grande que internet ha visto en años. —Los fans gritaron como si acabaran de ver una estrella caer del cielo.

El presentador añadió, caminando hacia el centro de la alfombra: —Creadoras, streamers, youtubers, invitados internacionales, sorpresas gigantescas... y rumores que, sinceramente, me tienen igual de nervioso que a ustedes. —La multitud gritó tan fuerte que uno de los micrófonos se saturó por un segundo.

Jungkook estaba sentado frente al espejo, mientras la maquilladora aplicaba los últimos retoques. El murmullo de la alfombra roja ya se filtraba desde afuera, y su corazón latía con fuerza. La intérprete que lo acompañaba se inclinó hacia él con una sonrisa cómplice. —Jungkook... hay algo que no te he contado —dijo, acomodándole un mechón de cabello detrás de la oreja—. Además de ser el invitado sorpresa... los organizadores quieren que hagas la presentación inicial del evento.

Jungkook abrió los ojos como platos, incrédulo. —¿Qué...? —tartamudeó—. Pero... yo solo vine a disfrutar... ni siquiera vine preparado... No... mi empresa no me autorizó nada de esto, y mucho menos ensayé algo.

La intérprete sonrió, tranquila, como si ya hubiera esperado su reacción. —No te preocupes, todo está arreglado. La idea fue de Bang PD-nim. Quieren que seas tú quien abra el evento. Te estamos maquillando y preparando para tu presentación.

Jungkook parpadeó, intentando procesar la información. Por un lado, le parecía extraño... pero por otro, sentía una especie de alivio. Todo estaba organizado; solo debía concentrarse en él mismo. —Eso.... eso es raro —murmuró, tocándose la chaqueta que le habían dejado lista—. Pero... bueno, supongo que de alguna forma me ayuda a calmar los nervios.

La intérprete asintió y le dio un toque en el hombro, suave pero firme. —Exacto, respira. Todo va a salir bien. Solo queda decidir con qué canción te vas a presentar.

Jungkook se quedó en silencio un momento, mordiendo ligeramente el labio inferior, pensativo. —Hmm... —murmuró, cruzando los brazos—. Está bien, supongo que puedo hacerlo. Pero, ¿con qué canción me voy a presentar?

La intérprete sonrió, divertida, pero no respondió. Jungkook se quedó en silencio un momento, mordiendo ligeramente el labio inferior, pensativo. Sus dedos tamborileaban sobre la mesa, el corazón latiendo a mil, mientras un pensamiento recorría su mente: "esta es tu oportunidad". Solo una elección puede definirlo todo... Respiró profundo, cerrando los ojos un instante para concentrarse en sí mismo. —¡Ya sé! —dijo de repente, con una sonrisa tranquila pero firme—. ¡Ya sé con qué canción quiero presentarme!

La maquilladora levantó las cejas, sorprendida, y luego asintió, como entendiendo que él ya había tomado la decisión. —Perfecto —respondió—. Entonces solo concéntrate en eso. Todo lo demás... está en tus manos ahora.

Jungkook respiró profundo, dejando que la calma del backstage lo envolviera mientras los últimos retoques se completaban. Su corazón latía con fuerza, y aunque la ansiedad seguía ahí, ahora sentía que tenía el control. La sorpresa estaba lista para empezar, y él también.

El estadio entero vibraba con un murmullo eléctrico que parecía subir por las paredes y rebotar en cada una de las luces violetas que alumbraban el escenario principal. La noche inaugural de la Galaxy Gaming Expo 2025 había llegado, el evento gamer más grande del año, una mezcla explosiva de comunidad, fandoms, creadores de contenido, música, sorpresas, y este año... algo más. Algo que nadie, absolutamente nadie, estaba preparado para enfrentar.

Las pantallas gigantes se iluminaron de golpe, el logo del evento girando como un planeta en expansión. Los fans gritaron desde las gradas, los streamers acomodados en la zona VIP comentaban entre ellos, y las cámaras de miles de transmisiones en vivo ya estaban encendidas. La música de apertura estalló. Y entonces las presentadoras salieron. Una MC de traje brillante color plata tomó el micrófono con una energía tan intensa que el público respondió con un estruendo. —¡¡BUENAS NOCHES, MADRIIIID!! —gritó, y la multitud explotó en un rugido que sacudió todo.

—Sean bienvenidos a la Galaxy Gaming Expo 2025, en la primera noche de esta convención que reúne a gamers, creadores, artistas, visionarios y comunidades que han cambiado el mundo digital. ¡Y hoy tenemos algo histórico! Porque esta noche inauguramos la primera edición oficial de nominaciones dentro de la Galaxy Gaming Expo. ¡Los Streamers Awards Primera Edición están AQUÍ!

Las cámaras enfocaron la zona VIP justo cuando la MC anunciaba que todos estaban nominados sin saberlo. El caos fue inmediato. Spreen se levantó medio asiento, ojos abiertos como si hubiera visto un alien descendiendo del techo. —¡¿CÓMO NOMINACIONES SORPRESA?! ¡NO, NO, NO, NO, YO VENÍA A VER MEMES Y TENGO QUE ACTUAR COMO ADULTO RESPONSABLE! —su voz temblaba mientras se agarraba del hombro de Mangel como si fuese un salvavidas.

Mangel se reía como si hubiera bebido tres litros de Red Bull. —Bro, yo ni me peiné para esto, ¿Qué hago si gano? ¿Subo así? ¿Con cara de "recién me desperté"?

Rubius se echó hacia atrás en el asiento, manos en la cabeza. —¡Me estás jodiendo! ¡Yo pensé que esto era un evento chill! ¿Cómo que premiación? ¿Cómo que cámaras? ¿Cómo que competencia? ¡MI ANSIEDAD, CHICOS, MI ANSIEDAAAAD!

Willy, más tranquilo pero igual sorprendido, murmuró: —No puede ser que estemos nominados... ¿verdad? Esto debe ser un experimento social, o una broma, o algo así.

Vegetta asintió dramáticamente. —Claramente no hemos sido debidamente informados. Esto es como cuando entras a Minecraft y sale un dragón del End sin avisar. Un despropósito.

Ibai agarró su silla con fuerza, incrédulo. —¿TÚ ME DICES QUE ESTOY COMPITIENDO HOY? ¡PERO SI YO VINE A GRABAR HISTORIAS PARA INSTAGRAM, JODER!

Roier estaba fascinado con el caos. Su sonrisa era criminal. —Me encanta, me encanta, me encanta que nadie sabía nada. Esto es oro puro. ¡Las caras que estamos poniendo tienen que estar saliendo en Twitter en este mismísimo momento!

Y entonces ocurrió. Todas las pantallas mostraron la categoría "Mejor Clip Nominado". El primer nominado: Clips épicos de Fortnite, de Valorant, de speedruns... Y de pronto aparece: "Quackity— Sonríe si te gusta el pito." Aquel maldito clip del 2023, que hasta la fecha le acechaba.

La gente en el estadio gritó. Los streamers también. Quackity quedó congelado, como si el alma se le hubiera desconectado del cuerpo. —No... no, no, no... ¿por qué ESE clip? ¿POR QUÉ ESE? —se agarró la cara con ambas manos como si quisiera esconderse dentro de sí mismo.

Spreen cayó muerto de risa. —"¡BROOOOOOOO, NOOOO! ¡ES EL CLIP DONDE CONFESASTE QUE TE GUSTA LA PIJA, NOOOOOO!"

Rubius, literalmente, lloraba de risa. —¡ESE CLIP ES ICÓNICO! ¡NO HAY FORMA, NO HAY FORMA!

Ibai lo abrazó en falso consuelo. —Hermano, de todas las cosas que has hecho en stream... TENÍA que ser esa. Tenía que ser. Gracias, universo.

Roier, por supuesto, remató con sadismo amoroso: —Alexis, te lo juro, esto ya parece historia de Reddit. "Streamer humilde confiesa ser gay en vivo!". ¡Título listo!

Quackity quería desaparecer.

El murmullo del estadio comenzó a calmarse lentamente, aunque la energía seguía latiendo como un corazón a mil por hora. La MC volvió al centro del escenario, los reflectores iluminando su traje plateado, brillando con cada movimiento. Tomó aire, sonrió y miró al público con una mezcla de complicidad y emoción pura. —¡AHORA SÍ, DAMAS Y CABALLEROS! —su voz retumbó, haciendo que todos los espectadores se aferraran a sus asientos—. Ha llegado el momento de nuestra primera premiación oficial de la noche... ¡pero antes, tengo el honor de presentarles a un invitado que nadie esperaba! Un artista internacional, una súper estrella, y sí, nadie aquí, ni siquiera nosotros que estamos en el escenario, estaba preparado para esto.

El público reaccionó con un silencio expectante que se sentía como electricidad pura, seguido de un grito colectivo que recorrió todo el estadio. Las cámaras se movieron rápidamente, enfocando a los streamers, que ya comenzaban a tensarse, curiosos, confundidos y un poquito asustados. —"Este artista viene a regalarnos algo especial... una presentación única, exclusiva para este evento" —continuó la MC, alzando la voz con entusiasmo contagioso—. Y... para hacer esto aún más épico... ¡les advierto que solo él tiene el poder de hacerlo!"

—Sí, escucharon bien —dijo la MC—. Y sin más preámbulos, den la bienvenida a... JUNGKOOK, interpretando su canción exclusiva "Euphoria".

El estadio estalló en gritos mientras las luces se apagaban brevemente, dejando solo un foco que iluminaba la entrada del escenario. Humo blanco comenzó a ascender suavemente desde abajo, creando un efecto de aparición casi sobrenatural. Jungkook apareció. Su presencia llenó todo el espacio; parecía caminar flotando entre luces y sombras. Cada paso suyo retumbaba, y la multitud contenía el aliento, hipnotizada. El público gritaba, vibraba, algunos lloraban incluso. Y lo peor —o lo mejor, dependiendo a quién le preguntaras— era que varios streamers también estaban gritando. Sí, streamers. Personas adultas. Gritando como colegialas. Por parte de Jungkook, estaba lleno de tantas emociones que le revolvían el estómago, no era nerviosismo... era emoción pura. Este evento era especial para él.

El sonido de los últimos aplausos aún vibraba en su pecho cuando pisó el backstage. Su respiración era tranquila, pero por dentro... por dentro seguía ardiendo. Era esa mezcla que solo los escenarios sabían provocarle: adrenalina, gratitud y una oleada cálida que no podía describir con palabras. "Euphoria" todavía le zumbaba en los oídos como si siguiera flotando sobre la multitud. Jungkook se detuvo justo detrás del telón, observando cómo las luces de la arena cambiaban de tono, anunciando el cierre de su presentación. Su intérprete estaba a su lado, expectante, casi tan emocionado como él. El público aún gritaba su nombre, incluso cuando él ya no estaba en el escenario. Voces, gritos, llantos, risas, cámaras... ese mar de emociones le hacía sonreír con los ojos brillantes. Quizá nunca se acostumbraría del todo a recibir tanto cariño junto.

Cuando las luces principales se estabilizaron, un miembro de la organización le hizo una seña para que regresara al escenario unos segundos, solo para darle la oportunidad de compartir unas palabras. Jungkook asintió, limpiando el sudor de su frente, y avanzó un par de pasos. Su intérprete fue con él, preparado. La ovación se intensificó en cuanto la figura de Jungkook volvió a aparecer. Miles de personas se levantaron de sus asientos, algunos llorando, otros saltando. Jungkook respiró profundamente, tomó el micrófono y miró a su intérprete con una leve sonrisa, indicando que ya podía hablar. La intérprete dio un paso adelante y, con voz clara, transmitió las palabras exactas de Jungkook: —Jungkook dice que... él tampoco esperaba estar aquí hoy. —La multitud rugió en cuanto escuchó eso—. Todo esto ha sido una sorpresa incluso para él. No sabía qué esperar, pero... está agradecido. Muy agradecido de que lo hayan invitado. Y quiere decir que va a disfrutar este evento tanto como todos ustedes.

Los gritos volvieron a subir como una ola gigantesca. Jungkook inclinó la cabeza en señal de agradecimiento, presionando los labios para contener la emoción que amenazaba con escaparse. No podía hablar directamente, pero sus ojos... sus ojos ya decían lo que el idioma no. El presentador anunció entonces el inicio de las premiaciones y la arena explotó en colores. Jungkook retrocedió despacio, guardando el micrófono mientras la intérprete le traducía todo lo que se decía en el escenario. Había asistido a ceremonias en todo el mundo, pero esta era diferente. Había demasiada energía juvenil, demasiados creadores que parecían felices solo de estar ahí, demasiadas risas espontáneas que llenaban la atmósfera. Era otro tipo de emoción, una más cercana, más auténtica. Y Jeon Jungkook... sin duda alguna estaba disfrutando cada segundo.

Después de la presentación de Jungkook —que honestamente había sido tan perfecta que daba coraje— Alex logró calmarse un poquito. Después de todo, se repetía mentalmente que él era un pobre diablo de internet, y que definitivamente el idol más famoso del planeta no lo iba a notar entre tanta gente. Con esa idea reconfortante clavada como mantra, volvió a respirar normal. Hasta que las luces bajaron y la voz de la presentadora retumbó: —¡Siguiente categoría! ¡Mejor Video del Año!

La sangre se le heló. Rivers le dio un codazo. —Te toca, Alex.

—No... no me toca... —dijo Quackity con la voz quebrada—. No puede tocarme justo cuando JEON JUNGKOOK está aquí. No, por favor, no...

Roier se rió. —Tranquilo, bro. Capaz ni sabe qué están diciendo. Capaz piensa que están anunciando ofertas de un supermercado.

—¡ESO NO ME CALMA! —susurró desesperado.

Las pantallas gigantes mostraron los clips nominados. Y entre ellos... el de Quackity. Alex sintió que se le iba el alma. Sus amigos lo agarraron de los hombros. —Respira —dijo Rivers.

—NO PUEDO.

—Hazlo igual —ordenó Roier.

La presentadora abrió un sobre dorado. El silencio se volvió denso. —Y el ganador al Mejor Video del Año es...

Alex cerró los ojos. No quería oírlo. No quería vivirlo. —¡QUACKITY!

Alex se paró de golpe... para luego sentarse otra vez. —No... no... no puede ser... —balbuceó, mirando las cámaras que ya lo enfocaban—. No puedo subir. Jungkook está aquí. ¡ME VA A VER SUBIR! ¡VOY A HACER EL RIDÍCULO! ¡NO PUEDO!

Spreen lo sacudió como si fuera una botella de agua. —¡BRO, LEVÁNTATE! ¡VE A RECIBIRLO!

—¡NO QUIERO! —chilló Alex, aferrándose a su asiento—. ¡YO NO PEDÍ ESTO!

Y mientras sus amigos intentaban literalmente despegarlo del asiento... Las cámaras lo seguían. El público gritaba. Por un momento pensó que tal vez había escuchado mal, que el premio era para otra persona, que quizá el universo lo estaba troleando, pero sus amigos lo agarraron de los hombros, lo sacudieron, lo llenaron de felicitaciones exageradas y lo empujaron hacia adelante como si fuera el hijo pródigo destinado a morir de un infarto en un escenario internacional. —Bro ganaste, muévete que te están mirando todos —dijo Roier grabándolo como si fuera su mamá en un acto escolar.

Sus amigos lo habían felicitado entre gritos, empujones y carcajadas, pero él no sentía las piernas. —No quiero ir —susurró Alexis, completamente pálido.

—Tarde boludo, ya estás yendo —Spreen lo empujó con la mano, muerto de risa. Con el alma saliéndosele por la garganta y con una expresión que era la mezcla perfecta entre "estoy orgulloso" y "por favor alguien mátame ya".

—ANDÁ, VETE —le decía Roier empujándolo—. ¡NO TE HAGAS EL PENDEJO, ACEPTA EL PREMIO!

—Ni modo boludo, si lloras te vamos a grabar —agregó Spreen con la cámara lista.

—Estoy literalmente más muerto que vivo —murmuró él. Definitivamente estaba convencido de que era una broma del universo, una especie de experimento social donde todos estaban coludidos para ver si se desmayaba en vivo. Aun así tuvo que levantarse porque todos lo estaban grabando y porque quedarse sentado solo lo hacía más sospechoso, así que se puso de pie como quien camina hacia un juicio del que no va a salir bien librado, con los amigos dándole empujones, shockeándolo con gritos de: "ANDÁ PAPÁ" "REPRESENTA BIEN QUE SI NO TE SACAMOS DE LA COMUNIDAD" "AL MENOS NO TE TROPIECES POR FAVOR". Alexis caminó hacia el escenario con las piernas tan flojas que sentía que cada paso podía convertirse en un colapso público y su sonrisa no era una sonrisa real sino esa cosa rara que aparece cuando uno quiere aparentar que está bien mientras piensa que va a morir en cualquier segundo.

El público se rió y eso le dio un mini respiro, pero apenas estaba recuperándose cuando la MC se acercó con una sonrisa profesional pero con los ojos llenos del brillo de "te voy a incomodar y me encanta". —Quackity, felicidades... —dijo con esa voz que ya anunciaba caos—. Pero apuesto a que todos tenemos curiosidad... ¿Qué opinas de que hoy, después de un tiempo de haber comenzado una competencia unilateral con Jungkook, estés en el mismo escenario con él, probablemente observándote?

Para Quackity no podía ser peor, en esos momentos no sabía si agradecer o maldecir Dababel, su propia creación. Aparentemente todo lo sucedido estaba siendo traducido en tiempo real para todos aquellos que no entendían el español. —Realmente no tengo nada que decir, solo juro que ese clip no me representa. ¡APARTE, QUE SEPAN QUE YO GANARÉ ESA COMPETENCIA!
Содержание

Хотите создать свой фанфик?

Зарегистрируйтесь на Fanfy и создавайте свои собственные истории!

Создать свой фанфик