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Levi y tn son hermanos y en una misión tn es devorada por un titan

Фандом: Attack on titán

Создан: 17.01.2026

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ДрамаАнгстЭкшнДаркТрагедияСмерть персонажаНарочитая жестокостьВыживаниеCharacter study
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El Eco Silencioso de Tu Nombre

El fango se adhería a sus botas con una tenacidad infernal, cada paso era un tormento que le robaba segundos preciosos. El viento helado azotaba su rostro, trayendo consigo el hedor metálico de la sangre y el inconfundible aliento rancio de los titanes. Levi Ackerman, el soldado más fuerte de la humanidad, sentía cómo el pánico, esa emoción tan ajena a su ser, comenzaba a corroer sus entrañas.

"¡TN!" Su voz, normalmente un látigo de acero, sonó desgarrada, casi suplicante. Sus ojos grises, usualmente impasibles, reflejaban una desesperación cruda. Había salido de la formación, desobedeciendo órdenes, ignorando el protocolo. Todo por ella. Por su hermana.

La expedición había sido un desastre desde el principio. Una emboscada inesperada por parte de titanes anómalos había desorganizado las filas, dispersando a los escuadrones como hojas secas en una tormenta. Levi había estado en el flanco izquierdo, su escuadrón diezmando a los monstruos con una eficiencia brutal, cuando un grito, diferente a los demás, había perforado el caos. El grito de TN.

Ella estaba en la retaguardia, parte del escuadrón de apoyo, una posición que se suponía era más segura. Pero en el infierno que era el exterior de los muros, la seguridad era una ilusión cruel.

El equipo de maniobras tridimensionales zumbaba, impulsándolo a través del bosque de árboles gigantes. Los ganchos se aferraban a la madera con una fuerza explosiva, tirándolo hacia adelante con una velocidad vertiginosa. Cada centímetro que avanzaba era un suplicio. Su mente reproducía una y otra vez la imagen que lo había impulsado a esta locura: un titán de unos diez metros, con una sonrisa grotesca y ojos inyectados en sangre, dirigiéndose directamente hacia la posición de TN.

"¡Más rápido! ¡Más rápido, maldita sea!" Se gritaba a sí mismo, apretando los dientes hasta que la mandíbula le dolió. La sangre de un titán que acababa de decapitar salpicó su capa, pero él apenas lo notó. Su visión estaba fija en un punto más adelante, donde el humo y el polvo se alzaban, señalando la batalla.

Finalmente, rompió la línea de árboles. La escena que se desplegó ante sus ojos hizo que el aire se le atascara en los pulmones. Cadáveres de soldados yacían esparcidos, algunos irreconocibles. El equipo de maniobras tridimensionales destrozado, espadas rotas y el inconfundible hedor a carne cocida. Y en el centro de todo, el titán. El mismo que había visto.

Era un titán anómalo, con brazos desproporcionadamente largos y una velocidad sorprendente. Estaba inclinado, y en su mano, Levi vio un bulto. Un bulto familiar.

"¡No!" El grito fue un rugido de pura agonía. Sus músculos se tensaron, impulsándolo con una fuerza renovada. Desplegó sus cuchillas, el metal brillando bajo el sol moribundo. Su mente se nubló con una furia tan intensa que lo quemaba desde adentro.

El titán levantó su mano. Y en ella, Levi vio a TN.

Su hermana. Su pequeña TN. Tenía el cabello oscuro, como el suyo, pero sus ojos eran de un color miel cálido, un contraste hermoso con la severidad de su propio semblante. Siempre había sido más vivaz que él, más risueña. Un rayo de luz en su existencia sombría. Ahora, sus ojos estaban cerrados, su rostro pálido y cubierto de polvo. Su uniforme, antes impecable, estaba rasgado.

Estaba inconsciente, o quizás... no, no podía ser.

"¡Suéltala, monstruo!" Levi se lanzó, un torbellino de acero y furia. Su objetivo no era la nuca, sino los dedos del titán, para obligarlo a soltarla. Era un movimiento arriesgado, imprudente, pero la lógica había abandonado su mente.

Pero era demasiado tarde.

En el preciso instante en que Levi estaba a punto de impactar, el titán abrió su boca. Un abismo oscuro y dentado, lleno de un calor nauseabundo. Con una lentitud agonizante, una lentitud que se grabaría a fuego en su memoria, el titán movió su mano.

Y TN desapareció.

Levi lo vio. Vio cómo la cabeza de su hermana era engullida, luego sus hombros, su torso. La camisa blanca de su uniforme, el emblema de las Alas de la Libertad, desapareciendo en la oscuridad. No hubo un grito. No hubo un sonido. Solo el crujido sordo de huesos y el chasquido de la mandíbula del titán al cerrarse.

El mundo se detuvo.

El impacto de Levi contra el titán fue brutal. Sus cuchillas cortaron la carne con una facilidad espantosa, pero el objetivo había cambiado. Ahora, no era salvarla. Era venganza.

La furia que lo había impulsado se convirtió en un torbellino helado de desesperación. Sus movimientos, antes precisos y elegantes, se volvieron salvajes, descontrolados. Cortó y rebanó, cegado por la visión de lo que acababa de presenciar. No buscaba la nuca, buscaba desmembrar, destruir, hacer que el titán pagara por lo que había hecho.

El titán, aturdido por el ataque repentino y la ferocidad inaudita, tropezó. Levi, con una agilidad sobrenatural, se impulsó hacia su nuca. Sus cuchillas se hundieron, no una, sino diez, veinte veces, en la carne blanda. La sangre caliente y fétida brotó a borbotones, cubriéndolo de pies a cabeza.

El titán gimió, un sonido gutural que se extinguió rápidamente. Colapsó, su enorme cuerpo golpeando el suelo con un estruendo que hizo temblar la tierra. El vapor comenzó a ascender de su cuerpo, indicando su inminente desintegración.

Levi aterrizó sobre los restos del titán. Sus rodillas flaquearon, pero no cayó. Sus ojos, vacíos, se posaron en el lugar donde el monstruo había engullido a TN. No había nada. Solo carne en descomposición y el vapor sofocante.

El silencio que siguió fue ensordecedor. El viento seguía soplando, pero no traía ningún sonido. No había gritos de otros soldados, no había el estruendo de la batalla. Solo el latido furioso de su propio corazón, que resonaba en sus oídos.

Se quedó allí, de pie sobre los restos del titán, mientras el vapor lo envolvía. La sangre de su hermana, mezclada con la del monstruo, se secaba en su ropa, una mancha imborrable.

"TN..." Su voz era apenas un susurro, una exhalación de aire. Se arrodilló, el fango y la sangre empapando sus rodilleras. Sus manos temblaban incontrolablemente. Quería gritar, quería romperlo todo, pero no podía. El dolor era demasiado grande, demasiado abrumador.

Un eco lejano de la batalla comenzó a llegar a sus oídos. Otros titanes, otros soldados. Pero para él, el mundo se había reducido a este pequeño espacio, a este charco de sangre y desesperación.

Las imágenes se sucedían en su mente: TN riendo, TN practicando con sus cuchillas, TN regañándolo por no dormir lo suficiente, TN con su mirada cálida y llena de vida. Y ahora, solo quedaba un vacío. Un abismo que nunca podría llenarse.

Se levantó lentamente, como si sus huesos fueran de plomo. Sus ojos escanearon los alrededores, buscando algo, cualquier cosa. Pero no había nada. Nada que pudiera traerla de vuelta.

Un silbido familiar, el sonido de un equipo de maniobras tridimensionales, se acercó. Levi no se movió. No le importaba.

"¡Capitán Levi!" Era Hange, su voz llena de preocupación. Aterrizó a unos metros de él, sus gafas empañadas por el vapor. Sus ojos se abrieron con horror al ver la escena: el titán desintegrándose, Levi cubierto de sangre, la desolación en su rostro. "¡Por los muros! ¿Qué ha pasado aquí?"

Levi no respondió. Sus ojos seguían fijos en el punto donde su hermana había desaparecido.

Hange se acercó cautelosamente. "Levi... ¿dónde está TN?" Su voz se suavizó, un tono que rara vez usaba. Había un presentimiento horrible en sus palabras.

Finalmente, Levi habló. Su voz era ronca, casi irreconocible. "Se ha ido."

Hange se quedó sin aliento. Sus ojos se posaron en los restos del titán, luego en Levi, y la verdad se estrelló contra ella con una fuerza brutal. "No... no puede ser..."

"La vi." La voz de Levi se quebró. Por primera vez en años, Hange lo vio vulnerable. Su rostro, siempre una máscara de estoicismo, estaba desfigurado por el dolor. "La vi... desaparecer."

Las palabras quedaron suspendidas en el aire, pesadas, ineludibles. Hange se llevó una mano a la boca, sus ojos llenándose de lágrimas. Conocía a TN. Era una soldado prometedora, valiente, y una de las pocas personas que podía hacer sonreír a Levi.

"Lo siento, Levi..." Hange susurró, incapaz de encontrar palabras adecuadas. No había palabras para un dolor como ese.

Levi no respondió. Se limitó a mirar el lugar donde el titán había estado, como si esperara que su hermana emergiera de la niebla, ilesa, riendo por su imprudencia. Pero no había nada. Solo el vacío.

El sol se estaba poniendo, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rojos, como la sangre derramada en la tierra. La oscuridad se acercaba, y con ella, la comprensión de que la noche sería eterna.

El eco silencioso de su nombre, "TN", resonaría en la mente de Levi para siempre, una melodía de dolor y pérdida que lo acompañaría en cada batalla, en cada momento de su vida. La humanidad había perdido a un soldado. Él había perdido a su hermana. Y el mundo, para Levi Ackerman, nunca volvería a ser el mismo.
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