
← Назад
0 лайков
Agencia de matrimonio
Фандом: Straykids
Создан: 27.02.2026
Теги
РомантикаПовседневностьФлаффРеализмЗанавесочная историяСоулмейты
El Primer Encuentro
El zumbido constante de los taxis, el murmullo de las conversaciones y el aroma a café recién hecho de las innumerables cafeterías de Seúl eran la banda sonora habitual de la vida de Kim Seungmin. A sus veintidós años, la vida en la capital coreana era un torbellino de oportunidades y desafíos, y él, con su cabello rubio natural que enmarcaba un rostro siempre amable y una sonrisa contagiosa, lo enfrentaba con optimismo. Trabajando en el equipo de marketing de Samsung, sus días eran una mezcla de creatividad y estrategia, siempre vestido a la moda, con una paleta de colores que reflejaba su personalidad vibrante.
Pero hoy, el zumbido de la ciudad se sentía diferente, cargado de una expectativa inusual. En su bolsillo, un mensaje de texto de la agencia "Amor Rápido" vibraba, recordándole la cita que definiría su noche. "Cafetería 'El Rincón del Alma', mesa junto a la ventana, 7:00 PM". Había rellenado el formulario con la esperanza de encontrar a alguien compatible, alguien con quien compartir la vida, sin la presión de las citas tradicionales. Sus requisitos eran simples: alguien amable, empático, con sentido del humor y, quizás, con una chispa creativa.
Al otro lado de la ciudad, Hwang Hyunjin, de veintiséis años, revisaba su reloj Rolex. Las 6:45 PM. Tenía tiempo de sobra, pero la ligera inquietud en su estómago le decía que no era una cita cualquiera. Como productor musical, su vida era un torbellino de melodías, ritmos y largas noches en el estudio. Su empresa, aunque no era un gigante de la industria, le había brindado una fortuna considerable, casi rozando el estatus de billonario. Vestido impecablemente, como era su costumbre, su atuendo casualmente elegante resaltaba su figura esbelta. El pequeño lunar cerca de su nariz, en el lado derecho, le daba un toque distintivo a su rostro, que casi siempre lucía una sonrisa cálida y protectora.
Hyunjin también se había inscrito en "Amor Rápido". A pesar de su éxito y su carisma, el tiempo para el romance era un lujo que no siempre se podía permitir. Buscaba a alguien genuino, alguien que viera más allá de su riqueza y su estatus, alguien con quien compartir silencios cómodos y risas ruidosas.
Al llegar a "El Rincón del Alma", Seungmin se sintió inmediatamente atraído por la atmósfera acogedora del lugar. La suave iluminación, el tenue aroma a vainilla y la música jazz de fondo creaban un ambiente perfecto para una primera cita. Localizó la mesa junto a la ventana, donde un joven ya estaba sentado, de espaldas a él. Su cabello oscuro caía suavemente sobre su nuca, y su postura era elegante, incluso de espaldas. Seungmin sintió un pequeño cosquilleo de nerviosismo.
Mientras tanto, Hyunjin, absorto en sus pensamientos, observaba la calle a través del cristal. Había llegado unos minutos antes, como era su costumbre. La descripción que le había dado la agencia sobre su cita era bastante vaga: "Cabello rubio natural, sonrisa encantadora, trabaja en marketing". No era mucho para ir por, pero él confiaba en la intuición de la agencia.
Seungmin se acercó a la mesa, su corazón latiendo un poco más rápido. "Disculpa, ¿eres Hwang Hyunjin?", preguntó con su voz suave y melódica.
El joven se giró, y en ese instante, el mundo de Hyunjin pareció ralentizarse. Ante él, de pie, estaba un hombre joven con el cabello rubio más hermoso que había visto, no un rubio artificial, sino uno tan natural que parecía bañado por el sol. Sus ojos, grandes y expresivos, lo miraban con una mezcla de curiosidad y una pizca de timidez. Una sonrisa genuina se extendió por su rostro, revelando unos dientes perfectamente alineados. Era exactamente como lo había imaginado, y a la vez, mucho más.
Hyunjin se puso de pie rápidamente, una sonrisa instantánea floreciendo en su propio rostro. "Sí, soy yo. ¿Y tú debes ser Kim Seungmin?" Su voz era profunda y suave, con un matiz que a Seungmin le pareció extrañamente familiar.
"El mismo", respondió Seungmin, sintiendo cómo el nerviosismo se disipaba un poco ante la calidez de la mirada de Hyunjin. "Encantado de conocerte."
Se sentaron, y por un momento, un silencio cómodo llenó el aire, roto solo por el suave murmullo de la cafetería. Ambos se observaban mutuamente, tratando de absorber cada detalle. Seungmin notó el lunar de Hyunjin, que le daba un encanto particular, y su forma de vestir, que gritaba sofisticación sin esfuerzo. Hyunjin, por su parte, se deleitó con la forma en que el cabello rubio de Seungmin caía sobre su frente y la expresión pensativa en sus ojos.
"La agencia 'Amor Rápido' realmente no miente", comenzó Hyunjin, una sonrisa juguetona en sus labios. "Decían que eras encantador, y se quedaron cortos."
Seungmin se sonrojó ligeramente, una risita escapándose de sus labios. "Bueno, dijeron que eras amable y protector, y creo que también se quedaron cortos. Y tu sonrisa... es muy bonita."
Hyunjin rió, un sonido que resonó agradablemente en el aire. "Gracias. Tus ojos también son muy bonitos."
La camarera se acercó para tomar su pedido, dándoles un breve respiro de la intensidad de su primera interacción. Ambos pidieron café, Seungmin un latte con leche de avena y Hyunjin un americano solo.
"Así que, trabajas en marketing en Samsung", dijo Hyunjin, retomando la conversación. "Eso suena emocionante. ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?"
Seungmin asintió, su entusiasmo evidente. "Me encanta la creatividad, la forma en que puedes conectar con la gente a través de una historia o una imagen. Y ver cómo una campaña cobra vida, es muy gratificante. ¿Y tú, como productor musical, supongo que tu vida es un constante ritmo y melodía?"
Hyunjin sonrió. "Esa es una buena forma de decirlo. Me encanta la música, crear algo de la nada, ver cómo una idea se transforma en una canción que puede tocar el alma de las personas. Es un trabajo exigente, pero increíblemente satisfactorio." Hizo una pausa, su mirada volviéndose un poco más introspectiva. "Pero a veces, es fácil perderse en el trabajo. Por eso me inscribí en la agencia. Buscaba algo más, alguien con quien compartir las victorias y las derrotas, alguien que me anclara a la realidad."
Seungmin asintió con comprensión. "Me pasa algo parecido. Mi trabajo es absorbente, y aunque lo disfruto, a veces siento que me falta una pieza. Un compañero de vida, alguien con quien construir un futuro."
Sus cafés llegaron, y el aroma a café recién hecho llenó la mesa. Mientras bebían, la conversación fluyó sin esfuerzo. Hablaron de sus pasiones, sus sueños, sus miedos. Hyunjin descubrió que Seungmin tenía una profunda apreciación por el arte, especialmente por la pintura, y que su pasatiempo favorito era visitar galerías. Seungmin, por su parte, aprendió que Hyunjin, a pesar de su exterior pulcro, tenía un lado travieso y un profundo amor por los animales, especialmente por su perro, Kkami.
"¿Tienes mascotas?", preguntó Hyunjin, sus ojos brillando al mencionar a Kkami.
"No, desafortunadamente mi apartamento no permite mascotas", respondió Seungmin con un suspiro. "Pero siempre he querido tener un gato. Son tan independientes y adorables."
"Kkami es un perro muy bueno, muy cariñoso", dijo Hyunjin, sacando su teléfono para mostrarle una foto de un pequeño y peludo perro blanco. "Es mi compañero fiel."
Seungmin sonrió, enternecido por la imagen. "Es adorable. Me lo imagino dando vueltas por la casa."
La conversación continuó, saltando de un tema a otro con una facilidad sorprendente. Hablaron de sus viajes, de sus comidas favoritas, incluso de sus programas de televisión preferidos. Cada palabra que intercambiaban parecía fortalecer la conexión que se estaba formando entre ellos. Había una química innegable, una sensación de familiaridad que era extraña para dos personas que acababan de conocerse.
"¿Alguna vez has pensado en viajar a Europa?", preguntó Seungmin, sus ojos brillando con la idea. "Siempre he querido visitar Italia, probar la pasta auténtica y pasear por las calles de Roma."
Hyunjin asintió. "Sí, he estado varias veces por trabajo, pero nunca he tenido la oportunidad de explorarla realmente. Me encantaría ir a Grecia, ver las ruinas antiguas y disfrutar del mar Egeo."
"Podríamos ir juntos algún día", dijo Seungmin, y la frase salió de su boca antes de que pudiera pensarlo. Un ligero sonrojo apareció en sus mejillas, pero la sonrisa en el rostro de Hyunjin lo tranquilizó.
"Me encantaría", respondió Hyunjin con sinceridad. "Sería un viaje increíble."
El tiempo pasó volando, y pronto, la camarera se acercó de nuevo, esta vez para preguntar si querían algo más. Ambos se dieron cuenta de que habían estado hablando durante casi dos horas.
"Creo que deberíamos irnos", dijo Seungmin, sintiendo una punzada de decepción. No quería que la noche terminara.
"Sí, supongo que sí", concordó Hyunjin, aunque también sentía lo mismo. "Pero me gustaría mucho volver a verte, Seungmin."
Seungmin sintió un calor agradable en su pecho. "A mí también, Hyunjin."
Hyunjin pagó la cuenta, insistiendo a pesar de las protestas de Seungmin. "Déjame esto a mí, por favor. Es mi placer."
Mientras salían de la cafetería, la noche de Seúl estaba más oscura, pero las luces de la ciudad brillaban con intensidad. El aire fresco era un bienvenido contraste con la calidez del interior.
"¿Vives lejos?", preguntó Hyunjin, mientras caminaban por la acera.
"No mucho", respondió Seungmin. "Puedo tomar el metro desde aquí."
"Te acompañaré a la estación", dijo Hyunjin, su tono protector. "No me gustaría que te fueras solo tan tarde."
Seungmin sonrió. "Gracias, eres muy amable."
El camino a la estación de metro fue otra oportunidad para la conversación. Hyunjin le contó sobre algunos de los artistas con los que había trabajado, y Seungmin le habló de los desafíos de lanzar un nuevo producto al mercado. La conexión entre ellos era palpable, una mezcla de admiración mutua y una comodidad inesperada.
Al llegar a la entrada de la estación, se detuvieron. La despedida parecía inminente, y ambos se sentían un poco reacios a que terminara la noche.
"Ha sido una noche maravillosa, Hyunjin", dijo Seungmin, mirándolo a los ojos. "Realmente la he disfrutado."
"Yo también, Seungmin", respondió Hyunjin, su sonrisa aún más radiante bajo la luz de la calle. "De verdad que sí." Dudó por un momento, y luego, con un impulso, sacó su teléfono. "¿Me darías tu número? Así podemos coordinar nuestra próxima cita."
Seungmin no dudó. Intercambiaron números, y un mensaje de texto de Hyunjin llegó a su teléfono casi de inmediato: "Me alegro mucho de haberte conocido, Seungmin. Dulces sueños."
Seungmin sonrió, su corazón dando un pequeño salto. "Tú también, Hyunjin."
Mientras bajaba las escaleras hacia el andén del metro, Seungmin no pudo evitar la sensación de euforia. La agencia "Amor Rápido" había hecho un trabajo excepcional. Había encontrado a alguien que no solo era amable y empático, sino también increíblemente atractivo, inteligente y con una sonrisa que podía iluminar toda una habitación.
Hyunjin, por su parte, se quedó observando cómo Seungmin desaparecía en la estación. Una sensación de satisfacción se extendió por su pecho. Había ido a la cita con expectativas, pero había encontrado mucho más. Seungmin era todo lo que había deseado en una pareja y más. Su mente ya estaba planeando la próxima cita, imaginando los lugares a los que podrían ir, las cosas que podrían hacer.
Quizás, pensó Hyunjin, el amor rápido no era tan malo después de todo. A veces, solo se necesita un primer encuentro para saber que has encontrado a alguien especial. Y para él, Seungmin era, sin duda alguna, muy especial.
Pero hoy, el zumbido de la ciudad se sentía diferente, cargado de una expectativa inusual. En su bolsillo, un mensaje de texto de la agencia "Amor Rápido" vibraba, recordándole la cita que definiría su noche. "Cafetería 'El Rincón del Alma', mesa junto a la ventana, 7:00 PM". Había rellenado el formulario con la esperanza de encontrar a alguien compatible, alguien con quien compartir la vida, sin la presión de las citas tradicionales. Sus requisitos eran simples: alguien amable, empático, con sentido del humor y, quizás, con una chispa creativa.
Al otro lado de la ciudad, Hwang Hyunjin, de veintiséis años, revisaba su reloj Rolex. Las 6:45 PM. Tenía tiempo de sobra, pero la ligera inquietud en su estómago le decía que no era una cita cualquiera. Como productor musical, su vida era un torbellino de melodías, ritmos y largas noches en el estudio. Su empresa, aunque no era un gigante de la industria, le había brindado una fortuna considerable, casi rozando el estatus de billonario. Vestido impecablemente, como era su costumbre, su atuendo casualmente elegante resaltaba su figura esbelta. El pequeño lunar cerca de su nariz, en el lado derecho, le daba un toque distintivo a su rostro, que casi siempre lucía una sonrisa cálida y protectora.
Hyunjin también se había inscrito en "Amor Rápido". A pesar de su éxito y su carisma, el tiempo para el romance era un lujo que no siempre se podía permitir. Buscaba a alguien genuino, alguien que viera más allá de su riqueza y su estatus, alguien con quien compartir silencios cómodos y risas ruidosas.
Al llegar a "El Rincón del Alma", Seungmin se sintió inmediatamente atraído por la atmósfera acogedora del lugar. La suave iluminación, el tenue aroma a vainilla y la música jazz de fondo creaban un ambiente perfecto para una primera cita. Localizó la mesa junto a la ventana, donde un joven ya estaba sentado, de espaldas a él. Su cabello oscuro caía suavemente sobre su nuca, y su postura era elegante, incluso de espaldas. Seungmin sintió un pequeño cosquilleo de nerviosismo.
Mientras tanto, Hyunjin, absorto en sus pensamientos, observaba la calle a través del cristal. Había llegado unos minutos antes, como era su costumbre. La descripción que le había dado la agencia sobre su cita era bastante vaga: "Cabello rubio natural, sonrisa encantadora, trabaja en marketing". No era mucho para ir por, pero él confiaba en la intuición de la agencia.
Seungmin se acercó a la mesa, su corazón latiendo un poco más rápido. "Disculpa, ¿eres Hwang Hyunjin?", preguntó con su voz suave y melódica.
El joven se giró, y en ese instante, el mundo de Hyunjin pareció ralentizarse. Ante él, de pie, estaba un hombre joven con el cabello rubio más hermoso que había visto, no un rubio artificial, sino uno tan natural que parecía bañado por el sol. Sus ojos, grandes y expresivos, lo miraban con una mezcla de curiosidad y una pizca de timidez. Una sonrisa genuina se extendió por su rostro, revelando unos dientes perfectamente alineados. Era exactamente como lo había imaginado, y a la vez, mucho más.
Hyunjin se puso de pie rápidamente, una sonrisa instantánea floreciendo en su propio rostro. "Sí, soy yo. ¿Y tú debes ser Kim Seungmin?" Su voz era profunda y suave, con un matiz que a Seungmin le pareció extrañamente familiar.
"El mismo", respondió Seungmin, sintiendo cómo el nerviosismo se disipaba un poco ante la calidez de la mirada de Hyunjin. "Encantado de conocerte."
Se sentaron, y por un momento, un silencio cómodo llenó el aire, roto solo por el suave murmullo de la cafetería. Ambos se observaban mutuamente, tratando de absorber cada detalle. Seungmin notó el lunar de Hyunjin, que le daba un encanto particular, y su forma de vestir, que gritaba sofisticación sin esfuerzo. Hyunjin, por su parte, se deleitó con la forma en que el cabello rubio de Seungmin caía sobre su frente y la expresión pensativa en sus ojos.
"La agencia 'Amor Rápido' realmente no miente", comenzó Hyunjin, una sonrisa juguetona en sus labios. "Decían que eras encantador, y se quedaron cortos."
Seungmin se sonrojó ligeramente, una risita escapándose de sus labios. "Bueno, dijeron que eras amable y protector, y creo que también se quedaron cortos. Y tu sonrisa... es muy bonita."
Hyunjin rió, un sonido que resonó agradablemente en el aire. "Gracias. Tus ojos también son muy bonitos."
La camarera se acercó para tomar su pedido, dándoles un breve respiro de la intensidad de su primera interacción. Ambos pidieron café, Seungmin un latte con leche de avena y Hyunjin un americano solo.
"Así que, trabajas en marketing en Samsung", dijo Hyunjin, retomando la conversación. "Eso suena emocionante. ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?"
Seungmin asintió, su entusiasmo evidente. "Me encanta la creatividad, la forma en que puedes conectar con la gente a través de una historia o una imagen. Y ver cómo una campaña cobra vida, es muy gratificante. ¿Y tú, como productor musical, supongo que tu vida es un constante ritmo y melodía?"
Hyunjin sonrió. "Esa es una buena forma de decirlo. Me encanta la música, crear algo de la nada, ver cómo una idea se transforma en una canción que puede tocar el alma de las personas. Es un trabajo exigente, pero increíblemente satisfactorio." Hizo una pausa, su mirada volviéndose un poco más introspectiva. "Pero a veces, es fácil perderse en el trabajo. Por eso me inscribí en la agencia. Buscaba algo más, alguien con quien compartir las victorias y las derrotas, alguien que me anclara a la realidad."
Seungmin asintió con comprensión. "Me pasa algo parecido. Mi trabajo es absorbente, y aunque lo disfruto, a veces siento que me falta una pieza. Un compañero de vida, alguien con quien construir un futuro."
Sus cafés llegaron, y el aroma a café recién hecho llenó la mesa. Mientras bebían, la conversación fluyó sin esfuerzo. Hablaron de sus pasiones, sus sueños, sus miedos. Hyunjin descubrió que Seungmin tenía una profunda apreciación por el arte, especialmente por la pintura, y que su pasatiempo favorito era visitar galerías. Seungmin, por su parte, aprendió que Hyunjin, a pesar de su exterior pulcro, tenía un lado travieso y un profundo amor por los animales, especialmente por su perro, Kkami.
"¿Tienes mascotas?", preguntó Hyunjin, sus ojos brillando al mencionar a Kkami.
"No, desafortunadamente mi apartamento no permite mascotas", respondió Seungmin con un suspiro. "Pero siempre he querido tener un gato. Son tan independientes y adorables."
"Kkami es un perro muy bueno, muy cariñoso", dijo Hyunjin, sacando su teléfono para mostrarle una foto de un pequeño y peludo perro blanco. "Es mi compañero fiel."
Seungmin sonrió, enternecido por la imagen. "Es adorable. Me lo imagino dando vueltas por la casa."
La conversación continuó, saltando de un tema a otro con una facilidad sorprendente. Hablaron de sus viajes, de sus comidas favoritas, incluso de sus programas de televisión preferidos. Cada palabra que intercambiaban parecía fortalecer la conexión que se estaba formando entre ellos. Había una química innegable, una sensación de familiaridad que era extraña para dos personas que acababan de conocerse.
"¿Alguna vez has pensado en viajar a Europa?", preguntó Seungmin, sus ojos brillando con la idea. "Siempre he querido visitar Italia, probar la pasta auténtica y pasear por las calles de Roma."
Hyunjin asintió. "Sí, he estado varias veces por trabajo, pero nunca he tenido la oportunidad de explorarla realmente. Me encantaría ir a Grecia, ver las ruinas antiguas y disfrutar del mar Egeo."
"Podríamos ir juntos algún día", dijo Seungmin, y la frase salió de su boca antes de que pudiera pensarlo. Un ligero sonrojo apareció en sus mejillas, pero la sonrisa en el rostro de Hyunjin lo tranquilizó.
"Me encantaría", respondió Hyunjin con sinceridad. "Sería un viaje increíble."
El tiempo pasó volando, y pronto, la camarera se acercó de nuevo, esta vez para preguntar si querían algo más. Ambos se dieron cuenta de que habían estado hablando durante casi dos horas.
"Creo que deberíamos irnos", dijo Seungmin, sintiendo una punzada de decepción. No quería que la noche terminara.
"Sí, supongo que sí", concordó Hyunjin, aunque también sentía lo mismo. "Pero me gustaría mucho volver a verte, Seungmin."
Seungmin sintió un calor agradable en su pecho. "A mí también, Hyunjin."
Hyunjin pagó la cuenta, insistiendo a pesar de las protestas de Seungmin. "Déjame esto a mí, por favor. Es mi placer."
Mientras salían de la cafetería, la noche de Seúl estaba más oscura, pero las luces de la ciudad brillaban con intensidad. El aire fresco era un bienvenido contraste con la calidez del interior.
"¿Vives lejos?", preguntó Hyunjin, mientras caminaban por la acera.
"No mucho", respondió Seungmin. "Puedo tomar el metro desde aquí."
"Te acompañaré a la estación", dijo Hyunjin, su tono protector. "No me gustaría que te fueras solo tan tarde."
Seungmin sonrió. "Gracias, eres muy amable."
El camino a la estación de metro fue otra oportunidad para la conversación. Hyunjin le contó sobre algunos de los artistas con los que había trabajado, y Seungmin le habló de los desafíos de lanzar un nuevo producto al mercado. La conexión entre ellos era palpable, una mezcla de admiración mutua y una comodidad inesperada.
Al llegar a la entrada de la estación, se detuvieron. La despedida parecía inminente, y ambos se sentían un poco reacios a que terminara la noche.
"Ha sido una noche maravillosa, Hyunjin", dijo Seungmin, mirándolo a los ojos. "Realmente la he disfrutado."
"Yo también, Seungmin", respondió Hyunjin, su sonrisa aún más radiante bajo la luz de la calle. "De verdad que sí." Dudó por un momento, y luego, con un impulso, sacó su teléfono. "¿Me darías tu número? Así podemos coordinar nuestra próxima cita."
Seungmin no dudó. Intercambiaron números, y un mensaje de texto de Hyunjin llegó a su teléfono casi de inmediato: "Me alegro mucho de haberte conocido, Seungmin. Dulces sueños."
Seungmin sonrió, su corazón dando un pequeño salto. "Tú también, Hyunjin."
Mientras bajaba las escaleras hacia el andén del metro, Seungmin no pudo evitar la sensación de euforia. La agencia "Amor Rápido" había hecho un trabajo excepcional. Había encontrado a alguien que no solo era amable y empático, sino también increíblemente atractivo, inteligente y con una sonrisa que podía iluminar toda una habitación.
Hyunjin, por su parte, se quedó observando cómo Seungmin desaparecía en la estación. Una sensación de satisfacción se extendió por su pecho. Había ido a la cita con expectativas, pero había encontrado mucho más. Seungmin era todo lo que había deseado en una pareja y más. Su mente ya estaba planeando la próxima cita, imaginando los lugares a los que podrían ir, las cosas que podrían hacer.
Quizás, pensó Hyunjin, el amor rápido no era tan malo después de todo. A veces, solo se necesita un primer encuentro para saber que has encontrado a alguien especial. Y para él, Seungmin era, sin duda alguna, muy especial.
Хотите создать свой фанфик?
Зарегистрируйтесь на Fanfy и создавайте свои собственные истории!
Создать свой фанфик